Una mejoría con varios matices

OPINIÓN.-

La fecha inaugural siempre es especial, aunque los reglamentos no lo digan. En este caso además, Trelew fue diferente al resto de la temporada del Súper TC 2000 hasta en el formato del sábado y domingo: clasificación, el regreso del nuevo Súper 8 (con llaves de cuatro autos), dos series sin penalizaciones previas y una Final. En el plano deportivo fue todo para Emiliano Spataro que no dejó punto sin ganar y competencia sin vencer. Renault Sport apuesta fuerte al campeonato para quebrar una serie de 23 temporadas sin títulos. Con seis autos y dos estructuras, los Fluence se mostraron tan competitivos como cuando terminó 2015. Sportteam y Ambrogio Racing quedarán sumidos en la disputa interna para colocar a sus pilotos en el mejor clasificador, todos empujando para que Renault pueda llegar al máximo trofeo. Si sigue con este nivel, estarán con serias chances de lograrlo, porque el año pasado con Leonel Pernía y el mismo Spataro estuvieron cerca. Y no han perdido potencial.

En el análisis del fin de semana de Renault y de Spataro, también hay que mirar a su alrededor y sus potenciales rivales. En Trelew fueron los pilotos Chevrolet quienes pudieron poner en aprietos al ganador, que en realidad pasó muy pocos sofocones. Tanto Agustín Canapino como Norberto Fontana recuperaron el potencial de los desinflados Cruze que después de un tardío ensayo en Córdoba a fines de la temporada anterior pudieron estar en buen nivel desde Mendoza. Si se sostienen en el rendimiento y las personalidades de Canapino y Fontana potencian al equipo, podrán dar pelea. Fontana arrancó segundo en el campeonato y ganó en una carrera el 33% de todos los puntos que hizo el año pasado. Canapino terminó 4º en una enorme y sacrificada trepada. Pero estaba enojado cuando se bajó del auto. Le duraba la calentura por el toque de Pernía que lo dejó fuera de pista en la serie, y peor debe haber sido cuando vio a Fontana, su compañero, en el podio. O no. Uno nunca sabe.

Peugeot daba que hablar en la previa por los cambios fuertes en sus pilotos. Sin el campeón Néstor Girolami y con Canapino rival en Chevrolet, la apuesta de mantener a Fabián Yannantuoni y sumar a Mariano Werner y Damien Fineschi es un riesgo. Pero no les fue tan mal. Casi arañan un podio con Werner quien puso en apuros a Spataro en la serie y Fineschi estuvo cerca. Pueden dar pelea porque el nivel de prestación del 408 sigue casi identico que cuando fue bicampeón 2014 y 2015.

Fiat tuvo en Carlos Merlo a la grata revelación aunque al puntano ya lo habíamos visto adelante el año pasado cuando tuvo un motor acorde con la pelea de arriba (ganó serie en San Luis). En Trelew sacó 23 puntos cuando en todo el año pasado había acumulado 14. Un salto de calidad que Merlo puede aprovechar para darle sustos a muchos de los grandes favoritos. José Manuel Urcera no mostró lo que puede mostrar, el abandono lo dejó sin nada. Misión dificil la de repetir el 2015, pero para nada imposible conociendo sus condiciones.

Toyota fue conservador. No cambió sus pilotos, mantuvo la línea de equipo fuerte que lo caracterizó y tuvo al aguerrido Esteban Guerrieri como abanderado en la áspera Final. Matías Rossi poco pudo hacer porque se quedó en la Final, pero siempre será candidato a ganar y pelear. Para la Escudería FE Peugeot quedó el consuelo de haber presentado el mejor equipo desde que esta en la categoría, con autos de enorme potencial y si bien los resultados no ayudaron, seguro van a estar en buen nivel. Ruben Salerno anunció que trabaja en el ingreso de dos Citroen C4 Lounge para mitad de año. 

La carrera Final estuvo entretenida en la acción que ocurrió detrás del lider Spataro. Hubo sobrepasos (Pernía y Canapino desde atrás avanzaron muchísimo), roces, fricción y alguna polémica con maniobras al limite. Sin ser un carrerón, fue un espectáculo entretenido. Ayudó la excelente puesta en escena del autódromo Mar y Valle. El tiempo jugó a favor sin nada de viento y por consecuencia nada de tierra volando, la estructura de piso, playón, accesos, comodidades en boxes y presentación del escenario fueron las mejores de las que se han visto en Trelew y en la categoría. El buen marco de publico ayudó para que todo se vea mejor.

Párrafo para el regreso del Súper 8. Si bien se cambió la forma de disputa con llaves de cuatro autos en vez de dos a la par, estuvo lejos de las expectativas. Pocos sobrepasos y llaves que estaban definidas antes de largar porque no se respetó casi nunca la normativa de largar a la par que estaba escrita en el reglamento. Hubo llaves que debieron ser anuladas (la primera que ganó Spataro) porque se largó mal. En dos filas es imposible que los de atrás puedan avanzar en una sola vuelta. Pasó como prueba y por lo que prometía defraudó. Máxime si no se controlan las velocidades ni las posiciones de largada.

De todos modos quedaron muchos puntos positivos en este inicio. Uno de ellos, es que llegaron 20 autos de 26 que largaron, todos en las mismas vueltas que el ganador. Se ganó en confiabilidad, y si bien hubo un par de inconvenientes con los impulsores fueron mínimos en comparacion con algunas fechas finales de 2015. Los motores esta vez respondieron y esa confiabilidad que se aplaude hoy es uno de los pilares para recuperar el espectáculo en pista con más autos y más lucha. En Trelew se vieron progresos y matices interesantes. Promoción, público, un autódromo a la altura de la categoría, y sobre todo autos que se pasaron. Hoy, para el automovilismo todo eso junto, es casi un lujo.