Tenía un Citroen 2CV, fue a un curso de pilotos y salió campeón

A Juan Carlos Giacchino le gustaban las picadas hasta que un día fue un curso de manejo. Al salir de ahí comenzó a correr y logró conseguir un título

Dice que solamente lo llaman Juan Carlos los del ambiente del automovilismo. El resto lo llama Juan. Hablamos de Giacchino. El ex piloto argentino debutó en la competición en el año 1980 y logró dejar su huella en el deporte motor. En la temporada 88 consiguió su único título. Fue a nivel sudamericano. Acá parte de su historia.

Sus primeros autos de calle

“De chico yo manejaba un Citroen 2 CV. Con ese auto me manejaba para todos lados. Después tuve motos y hasta un Jeep. Con este último iba a los cursos de piloto”.

La llegada al automovilismo

“Yo cuando era "pibe" me hacía el pistero en Castelar pero no se me ocurría correr en autos. Un día viene un amigo y me pide que lo acompañe a realizar un curso de manejo y fui. Me prendí y me gustó. Yo de competición no sabía nada. Me hablaban de punta y taco y no sabía lo que era. Fue entonces en 1979 que me anoto en la Escuela de Pilotos de Jorge Omar del Río y fue Néstor Gurini mi instructor. En el medio del curso fue mi viejo a verme y ahí le pidieron que me apoye porque me veían con condiciones. Mi papá me apoyó y arranqué en la Fórmula Renault”.

Buen inicio

“De no haber corrido nada a salir dos veces subcampeón fue increíble para nosotros. El primer torneo que disputé me toco perderlo con el campeón más contundente que tuvo la categoría que fue Roberto Urretavizcaya. Tito fue demoledor, manejó muy bien y salió campeón. Hoy somos muy amigos con el Vasco. Al campeonato siguiente sigo teniendo protagonismo pero es Néstor Gurini el que me lo gana. Más allá de eso lo nuestro fue excelente”.

Un rival

“Siempre digo que el rival de toda mi vida fue Miguel Etchegaray. Si en la época en la que competíamos juntos hubiese habido televisión nos hubiesen suspendidos de por vida. Nos tocábamos siempre. Era un rival difícil y uno de los mejores pilotos del automovilismo. Cuando él venía atrás yo miraba los espejos permanentemente El "Toto" ganó en todo lo que corrió”.

Fórmula 2 Codasur

“A la categoría me incorporo en 1984 y me fue bien. Lamentablemente nunca puede ganar allí. Me hubiese encantado. Estuve cerca pero no se dio”.

Fórmula 3 y el título

“Fue un lindo momento de la F3. El primer año me costó porque no teníamos un buen motor y después fuimos cambiando y fuimos avanzando. Siempre digo que las carreras son de autos. Llegaron los triunfos y luego el campeonato en 1988. Se lo gano a Leonel Friedrich por un punto. Además, en esa temporada, quien sumaba más puntos en las carreras de Brasil te consagraba campeón brasilero. Ese año me lo llevé yo”.

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El gusto amargo

“Gabriel Furlan era compañero de equipo pero no había tenido un buen año. En la carrera de la definición, en Punta de Este, a mí me va mal en la previa y termino largando quinto. Yo sabía que si Friedrich ganaba yo tenía que terminar segundo. A medida que fue avanzando la competencia van pasando cosas y voy ganando lugares. Furlan que venía atrás, me pasa, queda segundo y cuando está por terminar la final se para en el freno, me deja pasar y termino saliendo campeón. Si bien lo disfruté me quedé con un gusto amargo”.

Olimpia de plata

“Luego del título de la F3 me nominan para el Olimpia junto a Jorge Recalde y Oscar Castellano. Uno venía de ganar el Rally de Argentina y el otro de ser campeón de TC. Nunca pensé que le iba a ganar a esos monstruos pero terminé ganado el Olimpia de Plata”.

Un paso por el TC

“Después de la F3 me quedo sin presupuesto y consigo unos peso para hacer Turismo Carretera. En el 89 le compro la Dodge a Oscar Angeletti y corrí una par de carreras. El auto no funcionó, me quedé sin plata y le devuelvo el auto al Pupi que me lo aceptó”.

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TC 2000

“En la categoría también hice un par de fechas con la Renault Fuego que dejó Cocho López cuando hizo el Fiat Regatta. Me paso lo mismo que en el TC. Tenía poca plata o nada y eso me complicaba. Siempre digo que la plata es velocidad”.

Acompañante de Dios

“El Loco Luís Di Palma es el ídolo máximo. Era un dios para mí. Por suerte pude competir con el y disfrutarlo. De entrada le caí bien y siempre me daba bolilla. Recuerdo que un día me llaman a mi casa, atiende mi vieja, y me dice que buscan de Di Palma. Atiendo, me habla su secretaria y me pasa con Luis. Lo saludo y me pregunta si es verdad que pesaba 50 kgs. Le dije que sí. Fue ahí donde me pide que sea su acompañante en el TC. Saqué la licencia y corrí un par de fechas con una Dodge de la Peña de Tapiales. Verlo manejar fue increíble. Daba la sensación que estaba en cámara lenta y que no aceleraba. Un maestro”.

Martínez, el destacado

“Siempre manifiesto que el Gurí Martínez fue uno de los muy pocos pilotos que sin un peso llegó bien arriba. Omar la luchó desde muy abajo y logró el objetivo. Fue un referente”.

¿Qué significó el automovilismo y cómo ve el actual?

“El automovilismo para mi fue muy importante porque significó mucho. Recuerdo que un día no pude ir a una carrera de F2 por presupuesto y llore  todo ese fin de semana. En cuanto al automovilismo actual no me levanto para verlo. Si hay algo que me interese lo observo pero no más que eso. Por ejemplo la F1 no la miro. Si me despierto para ver la Moto GP”.