Rifaron una casa y compraron un auto de TC

Juan Carlos Nesprias, junto a la Peña Ciudad de Cañuelas, rifaron una casa. Con lo recaudado compraron un Ford de Turismo Carretera

El día que Juan Carlos Nesprias debutó en Turismo Carretera ganó. Fue una competencia organizada para pilotos debutantes y no ganadores. La misma se desarrolló en el autódromo de Buenos Aires. El “grandote de Cañuelas” arrancó con Dodge y luego pasó a Ford. En dialogo con Carburando contó parte de su historia dentro de la categoría.

La llegada al TC

“Antes de llegar al Turismo Carretera lo hice en Limitada 27 y luego me metí en el TC Roqueperense donde corrí más de 70 competencias, gané muchas carreras, y salí campeón. A partir de ahí vino una amigo, que tenía una farmacia en Cañuelas, y me dice que tenemos que hacer Turismo Carretera. A los 15 días armamos la Peña Ciudad de Cañuelas y le compramos un auto a Raúl Potetti de 9 de Julio. Lo acomodamos y lo pusimos en marcha. Debutamos en el autódromo de Buenos Aires en una carrera de debutantes y no ganadores y me llevé el triunfo”.

La elección de Dodge

“Elegimos correr con Dodge porque la marca era mejor y competitiva”.

La ruta

“Yo cuando corría en ruta tenía miedo. Era muy peligrosa. Por eso me gustaban más los autódromos”.

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Récord de velocidad

“Quedará para el recuerdo y para la historia porque esa velocidad ya no se repetirá. Fue en el Gran Premio de La Pampa donde gané una etapa e hice 257 km de promedio. Mi auto era una bala. Ese GP lo ganó el Tolo Doumic que no ganó ninguna etapa porque una gané yo y las otras las ganaron De Benedictis y Urretavizcaya”.

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El gesto de Mazzacane

“Un día llega Hugo Mazzacane a la ACTC, a quien le agradezco el gesto, y me dice que pruebe su Dodge. A mí me venía bien para saber si el problema en nuestro equipo era yo o era el auto. Fuimos a girar al autódromo y primero lo hago con el mío. Hice un tiempo de 1,59 y pico y estaba muy lejos. En ese momento el Chango Fernandino había hecho 1, 56 y monedas. Más tarde me subo al auto de Hugo, de acompañante de Roberto Mouras, y fuimos a pista. Dimos un par de giros y paso a manejarlo yo. Pedí que no toquen nada y hago un tiempo de 1,57,50. En esa prueba fui un poquito más rápido que Roberto. Ahí me quedé tranquilo porque yo no era el problema”.

Acompañante de Mouras

“Fue en una fecha de Rafaela. Yo no conocía el circuito y el “Gordo Oli” lo habló a Pedersoli  y Jorge lo hizo con Roberto. Me llevó cinco vueltas para explicarme cada detalle y aproveche para ver como manejaba. Cuando nos tocó salir a clasificar salí segundo”.

Devolver el gesto

“En la serie de esa carrera de Rafaela yo largaba en primera fila, junto al Chueco Romero, y Mouras partía detrás de mí.  Antes de largar le dije a Pedersoli que le diga a Roberto que si me alcanzaba lo iba a dejar pasar porque yo corría con gomas usadas. Me alcanzó, me pasó, y ganó la serie. Yo terminé segundo. Luego en los boxes me vino a agradecer y le dije ojo que en la final será distinto porque tengo los neumáticos nuevos. Después terminé abandonando”.

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Cenas para recaudar

“Con la Peña hacíamos de todo para juntar fondos. Desde cenas hasta rifas. Todos los miércoles nos juntábamos a cenar y un día organizamos una cena. Fueron 800 personas. Nunca bajamos de 500 comensales. La peña era una especie de comisión. Teníamos hasta personería jurídica. Era un grupo muy prolijo”.

Rifaron una casa para comprar el auto

“Una vez decidimos rifar una casa. Hicimos 500 números de los cuales 60 nos quedamos nosotros. En ese momento costaba $240 el número. El sorteo se hizo por Lotería Nacional y tuvimos la suerte de sacarla. La vendimos y le compramos el Ford a Jhonny De Benedictis”.

¿Dodge o Ford?

“Pasamos a Ford porque los Dodge ya no eran competitivos pero a mi, independientemente de la marca, me gustas los autos. Mi familia era hincha de Chevrolet”.

Su tarea laboral

“Yo de chico fui amante de los fierros y a los 19 años me puse un taller mecánico y de chapa y pintura. Un tío me prestó un galpón y un par de cheques para arrancar. Comencé el 8 de septiembre de 1970 y hoy sigo con lo mismo”.

El auto de competición afuera

“Nunca me gustó mezclar las cosas personales con las de competición. Nosotros el auto de carrera lo teníamos en un galpón de una estación de servicios y yo iba a trabajar ahí una vez que terminaba lo mío. No quería que nadie me diga que por atender el auto de carreras no atendía el que me llevaban a arreglar. Primero cumplía con el cliente. Eran dos cosas diferentes. Generalmente al de competición iba a trabajar de noche”.

El paso por el TC

“Fue una etapa muy buena. Aprendí muchas cosas y lo disfrute mucho. Mi paso por la categoría fue a base de sacrificio. Lo hicimos como podíamos y luchando con grandes nombres. Haber pintado el 8 fue bueno, más cuando contaba con el poco dinero que lo hacíamos. Me gustaba trabajar en esos autos”.

El momento de bajarse

“Cuando me pareció que si seguía corriendo me iba a desordenar económicamente decidí dar un paso al costado y no correr más. Además consideré que más de lo que había hecho no iba a conseguir. Todo tiene un ciclo y hay que darle un cierre. Con lo que hice me alcanzó. Fue una parte de mi vida muy importante”.