Para qué compararlos, si los podemos disfrutar

El agónico triunfo de Lewis Hamilton en tres ruedas llevó a compararlo con una situación muy similar que vivió Juan María Traverso. Pero ¿Por qué no los disfrutamos en vez de compararlos?

¿Leonel Messi o Diego Maradona? ¿Roger Federer o Rafaela Nadal? Las comparaciones son cuenta corriente en el mundo del deporte entre diferentes leyendas del fútbol, del tenis, etc. Este fin de semana se dio una nueva comparación pero en el automovilismo, ya que la victoria de Lewis Hamilton en el Gran Premio de Gran Bretaña en tres ruedas avivó el fuego en torno a aquella definición que vivió Juan María Traverso en el autódromo de Pigué durante una fecha de TC2000 en 1986.

Salvando las distancias de los contextos en los cuales se dieron los hechos, ambas historias encendieron la polémica entre los fanáticos. El “Flaco” quedó en tres ruedas con la Coupé Fuego al romperse el neumático trasero derecho a pocos metros para el final y pudo aguantar la segunda posición ante el ataque de Mario Gayraud en lo que fue una verdadera hazaña.

Al momento de hacer referencia sobre lo que sucedió con Hamilton no hay que hacer mucha memoria. Este domingo en el Gran Premio de Gran Bretaña de Fórmula 1, Hamilton sufrió el pinchazo del neumático delantero izquierdo pero igualmente pudo sobreponerse a esta circunstancia y llevarse la victoria con el Mercedes.

Rápidamente en las redes sociales comenzaron las comparaciones entre qué momento había sido mejor, si el protagonizado por Traverso en Pigüé o el de Hamilton en Silverstone. ¿Pero que se gana comparando y no ponerse a disfrutar de ambas situaciones?

La comparación es algo que surge de manera natural pero tiene fundamentos inconsistentes, ya que siempre se cae en “A Messi le falta ganar un Mundial para ser igual que Maradona ¿De qué sirve comparar a dos leyendas que jugaron en contextos y décadas diferentes? Sin dudas que de nada.

En el único lugar donde cabe la comparación es en la estadística, en el número frío, ya que el hincha lo hace desde un lugar subjetivo, influenciado por su fanatismo, sus creencias, etc. En la estadística se puede evaluar por sus logros, resultados y éxitos.

Dejemos de ponernos en el lugar de compararlos y por favor disfrutemos de lo que dejaron aquellos ídolos que ya se retiraron y sigamos regocijándonos con el talento que nos entregan las leyendas que aún siguen en actividad.