No es lo mismo sin 'El Flaco'

A 14 años de la helada mañana del domingo en Olavarría en la que Juan María Traverso decidió retirarse del automovilismo.

Cada 8 de agosto, cuando llega un nuevo aniversario del retiro del automovilismo de Juan María Traverso, sale a luz un pensamiento compartido por muchos: no es lo mismo sin el Flaco. 
No se trata de un lamento sino, por el contrario, de un momento de conciencia y de ponerse a pensar cómo ha evolucionado el automovilismo argentino en estos últimos años, y en especial sin Traverso en las carreras. No porque Traverso sea el único capaz de brindar espectáculos arriba de un auto o el único capaz de llevar gente a  un autódromo, sino porque los tiempos han cambiado tanto que es difícil encontrar en la actualidad figuras del relieve que ha llegado a tener el 'Flaco'.
Podrán decir, y con razón, que Pechito López, Matías Rossi, Agustín Canapino, o Facundo Ardusso, Leonel Pernía o Girolami, o Guerrieri son más que Traverso. Es probable que haya igual o más talento en los que he mencionado como los actuales, sólo les falta llegar a la edad en la que se retiró Traverso y mantenerse siendo un grande. Habrá que esperar.
 
Hoy los pilotos son diferentes. No digo mejores ni peores, son distintos. Porque el automovilismo es distinto y se vive distinto. Su concepción profesional y comercial está derrotando al deporte en sí mismo y eso lo ha cambiado y a sus protagonistas también.
 
Traverso ya no corre. Hace 14 años que se retiró en la helada mañana del domingo antes de su serie en el TC de Olavarría. Pero por suerte lo vemos seguido en las carreras. Antes estuvo con Peugeot, ahora es abanderado de Toyota en cuanta presentación realice la marca japonesa. Está cerca de su presidente Daniel Herrero, y de sus pilotos en Súper TC2000 y en Top Race. Da gusto verlo en los boxes, hablando con los pilotos más jóvenes, repitiendo conceptos, estando cerca de la gente. Se lo ve más amigable, pero mantiene intactas sus desopilantes salidas e ironías con las que suele hablar.
 
Se lo extraña en las pistas, pero al verlo los sábados y domingos en las carreras por lo menos se siente su presencia. Traverso nunca optó por el camino de la dirigencia en alguna categoría, y se enfocó en la presidencia de la Asociación Argentina de Volantes. Tiene con qué entretenerse. Lo mismo ocurre con las actividades del "Galpón del Flaco" en Ramallo, una iniciativa interesante para que los miles de seguidores tengan la oportunidad de disfrutar horas junto a su idolo y los autos que marcaron su historia.
 
Ahora que se lo ve más amable, más pausado y reflexivo, es el  momento de disfrutarlo escuchando sus repetidas y a veces ficicionadas anécdotas de miles de carreras. Se aprende escuchando a los más grandes...
 
En un automovilismo argentino en el que todo se discute, enredado, confuso, a veces anémico, la presencia de Traverso en los autódromos fortalece la idea de que hay que cuidar a los que marcaron historia. Hay que tenerlos en cuenta y escucharlos. Por más que es obvio que vienen de una escuela, y de una época diferentes con de un automovilismo muy distinto al de ahora. Quizás sea por eso que su visión se contrapone fácil con lo actual.
 
Traverso ya no corre. El público lo extraña. El automovilismo en estos 14 años ha acelerado mucho y a veces la pausa viene bien. Miramos los espejos, y vemos algo del camino recorrido. Y nos damos cuenta de que no es lo mismo sin 'El Flaco'. 
Juan María Traverso, 1981