Mazda, la rebeldía tras la destrucción atómica de Hiroshima

La planta volvió al trabajo cuatro días después de la bomba atómica del 6 de agosto de 1945. Mazda cumplió en enero 100 años.

INFORME.- Los 100 años de historia del fabricante japonés Mazda tienen como punto de inflexión aquel 6 de agosto de 1945, en que el bombardero B29, el “Enola Gay”, arrojó en Hiroshima, su sede empresarial, la primera bomba atómica de la historia sobre una población civil. Fue hace 75 años.

Con aquel acto bélico y las cerca de 200.000 víctimas mortales provocadas se abrió paso lo que muchos historiadores configuraron como era atómica y su asociación con el llamado equilibrio del terror, que marcó los contrapesos de influencias de la guerra fría entre las dos potencias nucleares del momento, EEUU y la URSS.

En la intrahistoria de Hiroshima se cuenta que los supervivientes de la hecatombe se refugiaron en una estación de ferrocarril de la periferia y, superado el primer shock de la devastación, se impregnaron de un espíritu de superación que en la terminología nipona se denominó “mukainada”.

La fuerza de ese ánimo tuvo traducción en el fabricante de pequeños vehículos comerciales, hoy conocido como Mazda, pero que en 1945 acotaba su objeto social en la empresa llamada Toyo Cork Kogyo Co, cuya sede empresarial estaba en la propia Hiroshima.

Esa rebeldía interior fructificó en una vuelta a la actividad de la planta, sólo cuatro días después del apocalíptico hongo generado por el artefacto “Little Boy”; y en cuatro meses, fueron capaces de sacar el primer vehículo de su cadena de montaje.

Mazda celebró a principios de este año su centenario y con esa edad de abuelo, presume de su heroica batalla en el momento más difícil del orgulloso Imperio del Sol Naciente.

Mazda, o mejor Toyo Cork Kogyo Co. era, de 1920 a 1930, un productor de corcho radicado en Hiroshima, propiedad de un emprendedor llamado Jujiro Matsuda que, tras un viaje por Europa, se impregnó de los adelantos industriales de occidente y diversificó la actividad hacia la producción de pequeños vehículos comerciales de tres ruedas que, desde el principio, se identificaron con la denominación de marca actual.

De este modo, en 1931, las nuevas inquietudes de Matsuda se concretaron en el primer vehículo: el Mazda-Go, una especie del motocarro que tan famoso se hizo en la España de la posguerra, como medio de reparto de mercancías y otros portes en el ámbito urbano.

Motocarro mazda

Su producción se reanudó al terminar la Segunda Guerra Mundial. Pese a la destrucción del conflicto, las instalaciones de Toyo Kogyo permanecieron intactas, lo que permitió satisfacer la alta demanda de vehículos comerciales para la reconstrucción del país.

El nombre Mazda viene de Ahura Mazda, dios superior del Zoroastrismo Persa. Era el dios de la razón, concedía la sabiduría y unía al hombre con la naturaleza.

Jujiro Matsuda siempre fue fiel a su idea de fabricar autos. A finales de los años 30 ya se planteaba crear un coupé, aunque la guerra terminó poniéndole pausa a sus planes. Su hijo Tsuneji Matsuda, quien tomó las riendas de la empresa en 1951, sería quien ejecutaría el sueño de su padre.

Hasta 1960, Mazda no produce su primer vehículo considerado como turismo. Fue el R360, un coupe que se jactaba de ser el primer coche nipón con caja de cambios automática y motor de cuatro tiempos. Fue un éxito, pues vendió 23.500 unidades el primer año y ocupó una cuota en su segmento del 65%. La ofensiva comercial de Mazda dio pronto sus frutos, pues en 1963 podía presentar en sus estadísticas el logro de su primer millón de unidades vendidas.

Mazda ha unido a su faceta productiva una continua inquietud por la innovación tecnológica y los pasos en ese campo se inician en 1961 con la presentación de la patente del primer motor rotativo de la historia. El modelo RX7 es el primero en equipar este ingenio y con él consigue medio millón de unidades vendidas. Las investigaciones hoy en este motor, recuperado hace unos pocos años con el RX8, se desarrollan hacia las variantes de hidrógeno.

Hiroshima, bomba atómica

Hiroshima tras la bomba atómica

 

Mazda tiene tres referencias indiscutibles:

–1984.- Toyo Cork Kogyo Co. abandona su denominación y pasa a identificarse como Mazda Motor Corp. La imagen de marca recibe su definitivo asentamiento.

–1989.- Lanzamiento de su gran “mito” en los mercados, el MX-5, el roadster más vendido en el mundo con 900.000 unidades y hoy todavía santo y seña de los muchos aficionados a la conducción deportiva que hizo escuela en las décadas de los años 50 y 60. Partió de una concepción en su centro de diseño de California ocho años antes.

–1991.- Victoria con un prototipo de la marca en las 24 Horas de Le Mans. Su primera y única presencia en la mítica carrera de resistencia. Al año siguiente el reglamento interno de la prueba prohibió la competición con motores que no fueran de cilindros.

Aquella filosofía “Mukainada” de los días más duros de Hiroshima dio su frutos. Quizás sea por eso que la Mazda actual busca terminologías impactantes que expresen estados de ánimo. La marca japonesa define hoy ese “zoom-zoom” característico de sus campañas comerciales como “emoción por el movimiento”. Añade otro, referido a su diseños, “Kodo” o “alma del movimiento”. 

El 30 de enero de 1920, sin saberlo, Jujiro Matsuda le daría motivos para sonreír a muchos amantes de los autos alrededor del mundo. Mazda nació hace exactamente 100 años bajo el nombre de Toyo Cork Kogyo Co. Ltd., como una empresa dedicada a la producción de corchos, maquinaria pesada y de herramientas.

La historia de la marca tomó su curso actual en 1929, cuando Matsuda decidió apostar por la fabricación de autos. Aquel primer modelo, llamado Mazda Go, vio la luz en 1931, tenía tres ruedas y era un vehículo totalmente orientado al uso comercial. Aún salía a la venta bajo el sello de Toyo Kogyo. El nombre Mazda viene de Ahura Mazda, dios superior del Zoroastrismo Persa. Era el dios de la razón, concedía la sabiduría y unía al hombre con la naturaleza.

Planta Tokyo Cork Kogyo (Mazda) 1920

Planta Tokyo Cork Kogyo (Mazda) 1920