Los Ponce de León: Pasión, dedicación y Sacrificio

Gabriel Ponce de León volvió al podio del TC luego de mucho tiempo. Lo logrado el fin de semana motivó a toda su familia para no bajar los brazos

La familia Ponce de León volvió a vivir un fin de semana intenso en el  Turismo Carretera. Hacía años que Gabriel no podía ocupar uno de los tres escalones del podio. Hace tiempo que todo se les hace cuesta arriba. Estar en los puestos de vanguardia se había convertido en algo muy complejo. A eso había, y hay que sumarle, la parte presupuestaria. “Esto es carrera por carrera” señalaba un Gabriel abrazado al trofeo obtenido en la fecha de Rosario. Esa copa era una réplica del Monumento a la Bandera y el sabía que ese monumento se lo tenía que dar a toda su familia por el enorme esfuerzo que realizan. No perder la esperanza es lo que los motiva día a día para levantarse bien temprano y salir en búsqueda del taller para trabajar en el auto. Ellos se hacen todo. Se pasan horas y horas tratando de buscar mejoras en ese Ford. Sin dudas son unos apasionados de este deporte.

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En la grilla de Rosario había emoción. Su papá Roberto y su mamá Nilda estaban detrás del guardarraíl dándole el último aliento a su hijo. Estaban felices y no era para menos. Estar ahí ya era un triunfo. Muchas cosas se cruzaban por sus cabezas en estos momentos difíciles. Su hermano Mariano, responsable de trabajar en el chasis, caminaba como un peregrino alrededor del Ford como agradeciéndole la posibilidad que le estaba dando. A sus dos mecánicos se les estiraba la cara de la sonrisa que tenían. Estaban cumpliendo un sueño. Estar en la mejor posición de partida de una final de TC. Roberto, uno de sus amigos y que lo acompaña a cada carrera, no le salían las palabras. La emoción le provocaba un nudo en la garganta. “Ya está, lo logramos”, alcanzó a decir.

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Llegar en el segundo lugar fue tan importante como la victoria para Rossi. El grupo sabe,más que nadie, lo difícil que es llegar a esos lugares. A partir de ahora viene lo más complicado. Mantenerse. Es por eso que en Junín, los Ponce de León tendrán un leve momento para festejar ya que en el TC los tiempos no existen y deben seguir trabajando para encarar el próximo compromiso. Acá no hay secretos, lo de ellos es pasión, dedicación y sacrificio.