El legado de Jules Bianchi

Asi como sucedió con Senna, el accidente fatal de Bianchi motivó cambios en la F1.

Un 17 de julio de 2015 se apagaba la vida de una de las grandes promesas de la Fórmula 1, el francés Jules Bianchi. Nueve meses atrás, el 5 de octubre de 2014 mientras se disputaba el Gran Premio de Japón en Suzuka bajo una intensa lluvia, Bianchi perdió el control de su Marussia y se incrustó contra una grúa que retiraba en ese momento el auto despistado de Adrían Sutil. El impacto fue a 126 km/h y el auto del francés quedó debajo del pesado auxilio.  Su situación fue critica desde el primer momento.

Jules era uno de esos pilotos que despertaba elogios en el paddock y sobre el que Ferrari había puesto sus ojos como una de sus futuras estrellas.  

 

Así como la muerte de Ayrton Senna que se produjo 20 años antes en Imola generó un importante avance en las medidas de seguridad, el accidente del joven piloto de 25 años nacido en Niza, Francia, tuvo gran repercusión y también golpeó fuerte al ambiente que exigió mejoras inmediatas. 

 

La respuesta llegó rápido con la aplicación del Auto de Seguridad Virtual, un sistema que no requiere del Auto de Seguridad propiamente dicho, sino que obliga a todos a mantener las distancias existentes entre autos en ese momento de la carrera mientras se reduce significativamente la velocidad hasta que se resuelva el incidente que lo provocó. Esto hubiera salvado a Bianchi en caso de haberse implementado aquella vez en Suzuka. 

 

Fernando Alonso y Charles Leclerc en Bélgica 2018.

 

El otro elemento aplicado a raíz de su terrible accidente fue el “halo“. Un elemento que se rodeó de polémicas y que hasta hoy tiene a sus detractores, pero que fue obligatorio a partir de 2018. El halo ha sido protagonista en algunos incidentes de carrera como el de los japoneses Fukuzumi y Makino en la Fórmula 2, o bien aquel de Hulkenberg, Alonso y Leclerc en el GP de Bélgica 2018. Lo cierto es que llegó para quedarse y que poco a poco se va implementando en todas las categorías de Fórmula que están bajo el ala de la FIA. Nadie puede asegurar que un “halo“ hubiera salvado la vida de Jules Bianchi, por lo duro del impacto y la terrible desaceleración, pero hubiese sido una defensa más entre su casco y el chasis de la grúa. 

 

Nirei Fukuzumi y Tadasuke Makino, Fórmula 2 

 

Desde aquel momento tanto Charlie Whiting como su sucesor Michael Masi han puesto especial atención al operativo cada vez que un auto se despista o algún incidente obliga a la asistencia externa. Lamentablemente Jules Bianchi no está más, pero su legado hizo que las cosas cambien y que los que siguen arriesgando sus vidas en las pistas ahora se sientan más seguros.