A 62 años del último banderazo de Fangio

El piloto balcarceño, pentacampeón mundial, disputó 51 grandes premios, de los que ganó 24, y obtuvo 22 récords de vuelta, se retiró de la competición el 6 de Julio de 1958.

El 6 de julio de 1958, hace de esto 62 años, Juan Manuel Fangio, que tenía en ese momento 47, con una decisión elaborada y tomada anunciaba su retiro en el Gran Premio de Francia. Una competencia difícil para Fangio, compitió con inconvenientes en su Maserati #34 y sobre el final de la carrera,  Mike Hawthorn con su Ferrari que ya veía la bandera de cuadros,  levantó el pie del acelerador para no sacarle una vuelta a Fangio. Dejó que el Maserati pase primero y luego cruzó la línea de llegada. 

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  • La lucha con un embrague roto y un modesto cuarto puesto no fue más que el detonante. “A las 15 vueltas se me cayó y se me rompió el pedal. Estuve corriendo, tal vez, como un principiante, porque no es fácil meter los cambios con un pedal deshecho”. Así y todo, hizo todos los esfuerzos posibles con su pie izquierdo y su mano derecha, tratando de hundir el embrague y de enganchar los cambios sin romper la caja de velocidades,  transitó los 45 giros restantes. Fue un trabajo demoledor pero, pese a todo, se mantuvo hasta el final fiel a su obsesión. Las largas vueltas del circuito de Reims le dieron tiempo para pensar...

    Fangio

    Las versiones sobre los motivos de su retiro son varias: la impresión que le había causado la muerte de su amigo Musso, las presiones de su novia, con quién mantuvo una relación de 20 años y además un hijo Andrea "Beba"  Berruet y la convicción de que ya había ganado todo. Sin embargo, en el libro “Tuercas Calientes”, escrito por Miguel Ángel Merlo, el único periodista que estuvo en esa carrera en Reims, y también en la biografía “Cuando el hombre es más que el mito”, del propio Fangio y Roberto Carozzo, aparece otra razón para alejarse de la F-1 y tiene más que ver con que el Quíntuple, con su sabiduría: percibió que el automovilismo estaba cambiando y que ya no iba a volver a ser igual al de sus comienzos.